By Colabora en red, on julio 7th, 2010
By juan-carlos-areizaga, on mayo 16th, 2010 En las sociedades europeas desarrolladas se están implementando políticas con la pretensión de desarrollar derechos de la ciudadanía. Dentro de esto proceso se enmarcan las políticas de tiempos. Como queda claro en la interesante ponencia de Teresa Torns, Vicent Borrás, Sara Moreno y Carolina Recio políticas de tiempo y políticas de conciliación de la vida laboral y familiar constituyen dos ámbitos diferentes que responden a filosofías distintas, si bien en las sociedades del sur de Europa son estas últimas las que centran en gran medida el esfuerzo de los legisladores y gobiernos.
A nadie escapa que la progresiva ampliación del ámbito de las políticas de tiempo solo puede producirse si se cambia el eje de visión sobre el que se formulan en el que no siempre está presente la perspectiva de género. Ahora bien estas políticas se han desarrollado desde fin de la decada de los noventa y primera década del s. XXI dentro de un proceso de crecimiento económico y de extensión del estado del bienestar y sin embargo desde hace dos años el ciclo económico ha cambiado de forma radical. La pregunta por tanto es facil de plantear ¿resistirán estas políticas ante una situación en el cual el trabajo se convierte en un bien escaso?
El mantenimiento de estas políticas tienen un coste económico evidente y por tanto ante una situación de estancamiento tienden a ceder. No podemos eludir que ya en este momento la situación y el disfrute de medidas de conciliación o de ejercicio del tiempo en el ámbito de las administraciones públicas y del sector privado no guardan paralelismo alguno, y aunque este fundado en el carácter tractor de las primeras no cabe duda que están sometidas a discusión. Asimismo, un debate que está abierto en estos momentos es la sostenibilidad de nuestro régimen de protección social y ante esta situación fórmulas que pretendían incentivar el relevo generacional en el mundo laboral quedan preteridas frente a planteamientos radicalmente distintos tales como el alargamiento de la edad laboral activa (pasar de 65 años a 70 es un escenario pausible en el corto plazo) y por tanto su indudable repercusión en las políticas de tiempo.
Una última reflexión, el avance de las políticas de tiempo están ligadas íntimamente al desarrollo del estado del bienestar y la sostenibilidad del mismo está a su vez unido a la coyuntura económica del momento y factores como la demografía y el crecimiento económico y no parece que en la actualidad estemos ante una situación favorable para su extensión.
Y por último: Tres matizaciones
1.- Las medidas de conciliación y de tiempo en el ámbito de la administración no se aplican de forma idéntica a todos los colectivos y por tanto no todos se pueden beneficiar de las mismas, e incluso quien disfruta de ellas puede que vea resentida su situación laboral.
2.- Por otra parte la disposición de tiempo y la conciliación de algunos normalmente supone que hay otros que no concilian para dar ese servicio. Así si las escuelas infantiles tienen que tener un horario amplio implica que las personas que prestan su servicio en las mismas deben estar disponibles y eso implica que no pueden disfrutar de su tiempo. La objeción de que eso se palía con la contratación de más personas colisiona con la lógica del sistema y su sostenibilidad económica salvo que sean trabajos precarios y poco remunerados
3.- En lo que atañe a las medidas de conciliación tal y como están mayoritariamente planteadas tienden a primar una conciliación en los primeros tramos de la vida laboral en relación con la fase intermedia y final de dicha circunstancia vital.
By andoni-iturbe-mach, on mayo 9th, 2010 Mañana, 10 de mayo, en Palacio Miramar de Donostia-San Sebastián, a las 18:30, el Parlamento vasco-Eusko Legebiltzarra, organiza en el marco del Foro para la igualdad 2010, una jornada con el título “Generando igualdad a través de los usos del tiempo”. Este evento puede ayudarnos a reflexionar sobre los diferentes usos del tiempo entre hombres y mujeres en nuestras sociedades y plantearnos interrogantes como porqué las políticas del tiempo han tenido tan poco protagonismo en la agenda política., por qué algo que afecta tan profundamente a la vida cotidiana de todos nosotros y nosotras ha requerido una atención tan escasa.
Para reflexionar sobre estos temas contaremos con la profesora Teresa Torns, que en un interesante artículo publicado hace un par de años (“Les politiques de temps a Europa”), junto con Vicent Borrás, Sara Moreno y Carolina Recio nos proponía un estado de la cuestión de las políticas públicas sobre este asunto.
Tomando como punto de partida la proposición de ley de iniciativa popular presentada por las mujeres del antiguo PCI en Italia el año 1990 hace repaso de tres aspectos importantes:
- Las regulaciones del ciclo de vida
- Las políticas del tiempo de trabajo, y
- Las políticas del tiempo y la ciudad
La necesidad de adecuar las políticas públicas a las diferentes fases por las que nuestras vidas transcurren acomodando trabajo productivo y reproductivo, en orden a conseguir una igualitaria distribución de los tiempos entre los géneros , es algo que debe estar presente de una manera transversal en las actuaciones de los poderes públicos.
Por otra parte el análisis y evaluación de las propuestas para la conciliación de la vida familiar y laboral, que tanto predicamento han tenido en estos últimos años es una tarea ineludible para poder superar el fracaso que han supuesto unas políticas que han dejado , una vez más, sobre las espaldas de las mujeres trabajadoras, la conciliación. Propuestas como las 35 horas en Francia (La “Ley Aubry”), la experiencia finesa del 6más6, o el “Work and Life Balance” del Reino Unido, han supuesto fracasos han ser llevadas a la práctica desde una óptica meramente productivista. al final la acumulación de las horas de trabajo en jornadas interminables para conseguir días libres no ha hecho sino incidir en los viejos vicios. las mujeres siguen haciéndose cargo del trabajo reproductivo.
Pero quizás los aspectos más interesantes vengan del tercer apartado: las políticas del tiempo y la ciudad. Actuaciones emblemáticas como las impulsadas en Módena en los años ochenta por quien fuera su alcaldesa, Alfonsina Rinaldi: modificación de los horarios de las guarderías municipales a fin de que las madres pudieran atender a sus quehaceres cotidianos, cambios en los horarios de los servicios municipales, etc. Y lo que fue más importante, la expansión de la experiencia de Módena al resto de Italia, cuando el Parlamento italiano aprobó el año 1990 una ley que otorgaba a los municipios competencias para regular los horarios de la ciudad.
Sin embargo estas experiencia, aún mejorando la calidad de vida de muchas mujeres, no incidía sobre el problema principal que es la descompensada organización social del tiempo, es decir no cuestionaban la organización del tiempo del trabajo remunerado, dominado por las relaciones de producción existentes. Estas medidas incidían en la organización del tiempo femenino, para que las mujeres pudiesen llegar a realizar el trabajo que culturalmente , la mentalidad dominante les tiene encomendado. Es cierto, que como ya señalaron los epígonos de la escuela de los annales, en sus estudios sobre las mentalidades colectivas, que los cambios en estas son lentos y laboriosos, pero la única forma de conseguir un cambio radical, de establecer un nuevo pacto social entre iguales pasa por el cambio radical en la asunción por parte de los hombres de los tiempos dedicados al trabajo reproductivo. Escupamos todos sobre Hegel, como decía Carla Lonzi, en sus escritos de Rivolta femminile, pero escupamos todos y todas, hombres y mujeres, para conseguir una igualdad que nos libere a todos y todas.
By idoiallano, on mayo 6th, 2010
” Las niñas y mujeres jóvenes se ven particularmente expuestas a todo tipo de violencia y abusos durante el trayecto migratorio y a su llegada a Marruecos. Dentro del seguimiento realizado por MSF desde el año 20034, destaca el actual protagonismo de los delincuentes comunes y de las redes de trata y tráfico de personas como principales perpetradores de este tipo de atentados a la integridad física y a la dignidad de estas mujeres. Pocas de ellas se atreven a hablar de las agresiones padecidas y mucho menos a denunciarlas, pero detrás de la información recogida por MSF se adivina un fenómeno de enormes dimensiones que necesita un abordaje valiente e inmediato desde el ámbito institucional, nacional e internacional, para dar una atención adecuada a las víctimas”
Como se afirma en el informe, la política de barrera de entrada de personas inmigrantes en la UE y países fronterizos es, en parte, la causa de la acumulación de personas inmigarntes en Marruecos y de los largos viajes para entrar en el continente.
Un 21% de las mujeres atendidas son menores de edad.
Médicos sin fronteras denuncia expresamente que:
• La creación de células de protección policiales no supone una garantía para la acogida, protección y atención a las víctimas, al prevalecer su condición de indocumentadas. Las mujeres MSS que acuden a las comisarías o las gendarmerías pueden encontrarse detenidas y expulsadas a la frontera en pocas horas.
• A pesar de las muestras de buena voluntad de las organizaciones sociales y las instituciones, siguen sin existir recursos específicos para las mujeres migrantes subsaharianas. Su situación de irregularidad complica una vez más las posibilidades de un acogimiento prolongado dentro del escaso tejido social existente.
• En el caso específico de la atención psicológica, ésta no se encuentra adaptada a las particularidades culturales o lingüísticas de este colectivo.
• Las mujeres MSS que escapan a las redes de trata de personas corren evidentemente un grave peligro; sin embargo, no existe mecanismo alguno de respuesta coordinada que pueda asumir este tipo de casos.
Fuente: Médicos Sin Fronteras. Violencia sexual y migración La realidad oculta de las mujeres subsaharianas atrapadas en Marruecos de camino a Europa
By idoiallano, on mayo 4th, 2010 
Este será el eje central de los temas e iniciativas que se van a tratar y desarrollar en el Foro para la igualdad de mujeres y hombres 2010 que organiza Emakunde y que tendrá lugar entre los días 10 y 30 de mayo en diferentes sitios según la naturaleza de cada acto.
Aquí se puede encontrar el programa completo cuya planificación ha sido exquisitamente participativa y abierta mediante una simple inscripción en el seminario de preparación , y prevé su evaluación y seguimiento como se puede ver en el cronograma que se adjunta para visualizar las diferentes etapas de desarrollo del Foro .
De los diferentes actos hay varios que me parecen sumamente interesantes pero l hay dos en los que pondré especial atención porque me resultan muy cercanos, el primero por trabajo y el segundo por afinidad:
El seminario “Generando igualdad a través de los usos del tiempo”, organizado por el Parlamento Vasco el 10 de mayo, con el programa que podéis encontrar aquí: Programa
Y el que organizan Silvia Muriel, Noemí Pastor, etc. el 20 de mayo bajo el prisma de la política 2.0 y con el título “Si dejaramos de ser perfectas que cambiaría”
By idoiallano, on marzo 16th, 2010 Cuando escribo sobre mujeres no sé por qué siempre me da la sensación de estar rindiendo un homenaje. Así que vaya este pequeñito homenaje a las mujeres de hoy en el Café 2.0 de Vitoria

Ana Vitorica y Silvia Muriel, responsables del proyecto, que nace como fruto del trabajo colaborativo (bienvenido sea este trabajo interinstiticional para compartir proyectos ) entre el PESI ( Plan Euskadi para la Sociedad de la Información) y Emakunde ( http://www.emakunde.euskadi.net/u72-home/es) han organizado una quedada para presentar el proyecto y recabar información.
Hemos estado: Elena Gutiérrez, Cristina Juesas, Ana Vitorica, Carmen Sicilia, Begoña Santos, Silvia Muriel, Francisca Pulgar y yo
La verdad es que me gusta este ambiente en el que rapidamente puedes mezclar contenido de fundamento con unas risas porque la colaboración y el trabajo al que puede conducirte después esta saludable cordialidad, se lleva con más ganas:_)
Objetivo del proyecto y por ponerle un slogan: Asociaciones de Mujeres y Tic, un encuentro para brindar oportunidades. Nada descubrimos cuando hablamos de brecha digital de género más dobles dicriminaciones cuando se trata de mujeres con otras carácterísticas, como por ejemplo la discapacidad, o la de ser inmigrantes, o vivir en el mundo rural. El proyecto informará, sensibilizará, formará para integrar la tic como una herramienta para potenciar el trabajo asociativo de los diferentes colectivos y ayudará a visualizarlo
Objetivo del proyecto: Intentar que las personas trabajen mejor en común, colaboren mejor, para obtener más satisfacción con lo que hacen y también para ser más eficaces en la consecución de sus objetivos. Que ninguna mujer se quede sin saber lo que puede perderse si integra nuevos modos de colaborar y comunicarse.
Ideas que se han aportado: Cómo enganchar a través de las necesidades e intereses de las asociaciones y de las mujeres que las componen, identificar proyectos asociativos relevantes para desarrollarlos con la Tic, catalogar proyectos de asociaciones de mujeres, ralizar un repertorio de buenas prácticas de redes sociales de mujeres con ayuda Tic, realizar, por fín un mapa de asociaciones de mujeres!!.
Supongo que esto es el inicio de una buena #colabora ción
By joseba-etxebeste-, on enero 3rd, 2010 HOMBRES, MUJERES Y EDUCACION FISICA
El profesor camina entre las filas de pupitres, los estudiantes extienden mecánicamente la mano y olfatean el folio que les entrega. La experta mirada vaga inquieta entre el bosque de brazos que se repliega nada más pasar entre ellos. El texto carece de título, no es lo habitual. El académico sabe que, por una vez, es preferible dejar de lado a los grandes autores y concentrarse en lo cercano, en lo vivido, en su propia experiencia. Mostrarse desnudo frente a sus discípulos, con sus pasiones, sus fantasmas, sus monstruos. Mostrar cómo los actos más simples delatan lo que somos. El silencio se impone en la sala y los ojos leen sobre la pretérita vida del maestro.
“Mi profesor de gimnasia era un tipo bajito, fornido, autoritario. Miraba al grupo desde la lejanía, controlándolo, verificando que las órdenes se cumplían. Resaltaba la rectitud de su porte, su postura. Mantenía el pecho hinchado y el vientre plano, incluso cuando caminaba, siempre en posición de firmes. Esa actitud corporal era el estandarte de su oficio, la idealización de una manera de ser en el mundo y de un quehacer profesional. A los que destacábamos en la asignatura nos miraba con ojos cómplices, confiando en que pudiéramos seguir esos cánones, parecernos a él en el aire que emanaba. Tenía formación académica, no era un cateto, se expresaba con corrección, estudió en la Escuela de Mandos José Antonio, la máxima titulación en Educación Física de la época. Sus clases seguían los patrones técnicos de la gimnástica: rigidez en las formaciones y movimientos y un control de los momentos de ejecución. Nos ordenaba en filas y a su voz saltábamos el potro, abríamos y cerrábamos piernas y brazos, corríamos 50 metros. La autoridad del silbato marcaba el final de la clase, sin sermones ni moralinas, ya había tomado nota mental del rendimiento de cada cual. Aquellos invisibles apuntes y el recuerdo de unas pocas marcas deportivas servían para realizar una evaluación azarosa que carecía de referencias precisas. Era de agradecer que la gélida distancia entre nosotros no se agrandara aún más con la difusión de la propaganda ideológica del “movimiento” franquista.
En aquellos convulsos años tras la muerte del dictador, compartíamos con un colegio femenino el pabellón Ruiz de Alda de Pamplona. El grupo de chicas se movía como una sola unidad bajo las consignas de un militar retirado, bajito, tripudo, de porte envejecido y movimientos ágiles. Todo estaba organizado para que no nos cruzáramos y para que no nos confundiéramos; ellas identificadas con una camiseta blanca y una pantaloneta de fieltro azul, y nosotros con un pantalón corto rojo y una blanca camisola. Nunca hablamos con ellas, ni ellas con nosotros, nunca tuvimos ocasión de acercarnos a menos de un grito de distancia. Mi retina recuerda bien la ayuda mecánica que aquel hombre realizaba en las caderas de las jóvenes para facilitar la voltereta sobre el caballo gimnástico. En el sudoroso vestuario, las críticas y el desprecio de mis compañeros hacia el militar jubilado reflejaban la frustración de una relación que se nos negaba.
El devenir de los años quiso que compartiera el oficio con aquellos dos hombres, convertirme en uno de tantos profesionales que a punta de silbato orientan las vidas, antaño separadas y uniformadas, de los cachorros humanos. Lo que en otro tiempo era “gimnasia” comenzó a denominarse “educación física”. Con la ligereza que da la juventud, pensábamos que conseguiríamos cambiar las cosas, que la formación corporal iba a constituir una parte insustituible de la educación escolar. Pero… ¿Con qué herramientas íbamos a materializar el cambio? Si analizamos la formación universitaria que seguimos, afirmaremos que es gracias a un conocimiento más profundo del cuerpo humano y por el manejo de unas técnicas deportivas administradas de la forma más amena posible. Esto es bueno o malo para la coordinación, para el crecimiento, para la espalda, para el stress; como el médico que administra recetas, los profesionales de la motricidad gestionamos las actividades deportivas adecuadas para la población. La capacidad profesional se valora por el encanto personal y el vínculo que se establece entre los ejercicios propuestos y la salud del individuo. Impulsados con el empuje del cuerpo médico, se inicia una medición de las capacidades motrices de la población y se colocan en las manos de los profesores de educación física unas tablas con medidas de salto, resistencia, velocidad y su correspondiente percentil estadístico. Si un joven aguanta sujetándose a una barra 45 segundos sin que la barbilla se mueva se le asigna una nota: a más tiempo, mejor calificación. ¡Impecable! ¡Racional! Se arregló el problema de la evaluación: las tablas de medidas son la solución, podemos asignar una calificación normativa de gran precisión. Pero avanzamos todavía más allá. Como los cuerpos de los hombres y de las mujeres son diferentes, se pueden distinguir dos medidas, dos baremos distintos, uno para cada sexo. Lo bueno, normal, saludable, se extiende en el patio de la escuela, posibilitando que las diferencias entre hombres y mujeres no vean mermadas la posibilidad de la excelencia: un record para cada sexo siguiendo la lógica olímpica”.
Las cabezas se levantan y un murmullo envuelve la pregunta que marca el inicio del debate.- ¿Es esta educación física el motor de un cambio social que busca el equilibrio de poder entre hombres y mujeres? ¿Es esta la idea que tenemos de la coeducación? – espeta el docente.
Una buena estudiante, jugadora del equipo femenino del Atletic, no duda en tomar la palabra. – Creo que la historia que se cuenta en el texto es reflejo del avance que se ha producido en la sociedad vasca en los últimos años. Y es importante que los chicos y chicas hagan las clases juntos y que acepten las diferencias que existen entre ellos. Es bueno que el sistema escolar sea capaz de evaluar esas diferencias de género, si no las mujeres estamos siempre condenadas a un segundo plano.
- ¡Eso no se sostiene! – arranca Natxo, uno de esos muchachos que se despiertan exaltados.- Cuando yo iba al instituto había chicas que ni se esforzaban ni tenían ningún interés en educación física. Y con los baremos normalizados sacaban notas absolutamente inmerecidas, mientras que nosotros teníamos que esforzarnos mucho más para un logro menor.
El profesor que no quiere que la guerra de los sexos se reproduzca en su clase reorienta el debate: – ¿Y como creéis que podemos avanzar para superar estas contradicciones? Somos la única asignatura que hace eso en la escuela. ¿Cómo evitar el uso de la doble barra de medición en educación física?
- Podríamos cambiar las pruebas de evaluación. En vez de intentar medir la capacidad corporal… podríamos medir otras cosas- responde el muchacho.
- ¿Qué cosas podríamos medir?- interroga el profesor mirando a los jóvenes universitarios. No hay respuesta, no es tan fácil, y él lo sabe. – Pues…intentar medir la inteligencia motriz y no las capacidades corporales- concluye paciente el maestro.- Qué interés tienen medir lo que salta, lo que mide, lo que pesa un joven; concentrémonos en evaluar lo que aprende. La cuestión principal a resolver es el interés y la aplicación que esos conocimientos tienen en la vida cotidiana. Los juegos, los deportes o los ejercicios en educación física son cosas que se aprenden, como lo son los logaritmos o el teorema de Arquímedes. Un niño no sabe nadar y lo aprende en la escuela. Una niña no sabe patinar y lo aprende con ayuda de sus compañeros. Esa es la clave de la educación física: la elección de la tarea motriz a enseñar.
Los jóvenes están acostumbrados a reflexionar en estas clases, a cuestionar las respuestas. Saben que el profesor nunca da la respuesta completa, solo la punta del ovillo que les va a permitir deshacer el nudo. – Pero… la inteligencia motriz no soluciona inmediatamente el problema de la separación entre hombres y mujeres- afirma Natxo. – Yo soy bastante malo jugando al fútbol, y aunque Nekane juegue en el Atletic, lo tiene muy difícil para regatearme, para ganarme un balón, para rematar de cabeza. Estamos obligados a hacer dos ligas de fútbol: una para hombres y otra para mujeres si queremos que ellas jueguen.
- Es cierto lo que dices. Pero… ¿sabías que hasta hace poco existían en Estados Unidos dos ligas de béisbol: una para negros y otra para blancos, y que los defensores de los derechos civiles pelearon por la existencia de una única liga profesional sin discriminaciones de raza? ¿No somos los hombres y mujeres capaces de aliarnos para cambiar todo esto?
- Pero estamos igual que al principio con los baremos- responde Nekane.- Tener en cuenta la inteligencia motriz no cambia las capacidades motrices de los hombres y de las mujeres: ellos corren más, pesan más, son más altos, más rápidos. No podemos hacer nada cuando las chicas nos enfrentamos contra ellos. ¡Estamos condenadas a ser una comparsa en los deportes de los hombres si no separamos las ligas¡
- ¡Has dado en la diana! Los deportes de los hombres son creaciones culturales para la gloria de los hombres. ¿No podemos inventarnos otros juegos donde los hombres y las mujeres estemos más igualados y sea la capacidad individual, con independencia del sexo, la que discrimine al vencedor? ¿Creéis acaso que un chico es mejor conductor de coches que una chica? ¿Pensáis que la fuerza de los brazos o el nivel de testosterona les hacen mejores conductores que las mujeres?- El profesor escucha el ruido de las ideas renovadoras en el aire-. ¿Qué es, Nekane, lo que hace que un piloto de carreras sea mejor que otro?
- Su inteligencia motriz, su capacidad en la toma de decisiones- responde convencida recogiendo los papeles en su carpeta. La sirena marca el final de la clase y los alumnos vuelven a un mundo injusto sabiendo que la educación física es un arma de doble filo: puede reproducir el mundo o cambiarlo.
JOSEBA ETXEBESTE
joseba.etxebeste@ehu.es
UPV-EHU
By noemipastor, on enero 3rd, 2010 El País, 2 de enero de 2010, página 32
Las muertes por violencia machista descienden casi un 40% en 2009
Cincuenta y cinco mujeres fueron asesinadas en España en 2009 a manos de sus parejas o ex parejas. Una cifra intolerable, pero la más baja desde que entró en vigor la Ley Integral contra la Violencia de Género. Casi un 40% menos que en 2008 y un 15% menos que la media de los últimos cinco años, los mismos que acaba de cumplir la ley.
(…) En estos años se ha conseguido que el tiempo medio que la mujer aguanta al maltratador pase de siete a cinco años.
(…) Preocupa la juventud de las asesinadas (el 30% tiene menos de 30 años), que deja en evidencia la dificultad de cambiar la tendencia. La ley prevé la inclusión de conceptos de igualdad y resolución pacífica de conflictos durante todo el proceso educativo, algo que también está por desarrollar. “Primero hay que ver quién forma a los formadores, porque falta profesionalización”, señala Covadonga Naredo, responsable de violencia de género de la Federación de Mujeres Progresistas.
———
El País, 2 de enero de 2010, página 4
Nueve de cada diez fallecidos en accidentes de tráfico son varones
Las cifras de fallecidos disminuyen, pero el perfil de las víctimas sigue siendo el mismo: varones en nueve de cada diez casos.
(…) Además del perfil de las víctimas, también se repiten las causas de los accidentes: distracciones, exceso de velocidad y condiciones de las carreteras.
(…) Más de la mitad de los accidentes registrados durante todo el año (53%) se produjeron en días laborables y tres de cada cuatro tuvieron lugar durante las horas de luz.
By igualesdiferente, on diciembre 28th, 2009 Este blog es un complemento de Igual es diferente.
Pero nace con otra perspectiva y como complemento del proyecto de Igualdad mujeres-hombres para Colaborar en Nuestra Igualdad red en www.colaboraenred.com.
Iremos informando y avanzando noticias sobre una idea que quiere aventurarse en el estudio de la efectiva eficacia de las políticas públicas para la consecución de la igualdad entre hombres y mujeres y en general, entre todos y todas.
By nosotrasiguales, on diciembre 27th, 2009
Joseba Etxebeste para Igual es Diferente
HOMBRES, MUJERES Y EDUCACION FISICA
El profesor camina entre las filas de pupitres, los estudiantes extienden mecánicamente la mano y olfatean el folio que les entrega. La experta mirada vaga inquieta entre el bosque de brazos que se repliega nada más pasar entre ellos. El texto carece de título, no es lo habitual. El académico sabe que, por una vez, es preferible dejar de lado a los grandes autores y concentrarse en lo cercano, en lo vivido, en su propia experiencia. Mostrarse desnudo frente a sus discípulos, con sus pasiones, sus fantasmas, sus monstruos. Mostrar cómo los actos más simples delatan lo que somos. El silencio se impone en la sala y los ojos leen sobre la pretérita vida del maestro.
“Mi profesor de gimnasia era un tipo bajito, fornido, autoritario. Miraba al grupo desde la lejanía, controlándolo, verificando que las órdenes se cumplían. Resaltaba la rectitud de su porte, su postura. Mantenía el pecho hinchado y el vientre plano, incluso cuando caminaba, siempre en posición de firmes. Esa actitud corporal era el estandarte de su oficio, la idealización de una manera de ser en el mundo y de un quehacer profesional. A los que destacábamos en la asignatura nos miraba con ojos cómplices, confiando en que pudiéramos seguir esos cánones, parecernos a él en el aire que emanaba. Tenía formación académica, no era un cateto, se expresaba con corrección, estudió en la Escuela de Mandos José Antonio, la máxima titulación en Educación Física de la época. Sus clases seguían los patrones técnicos de la gimnástica: rigidez en las formaciones y movimientos y un control de los momentos de ejecución. Nos ordenaba en filas y a su voz saltábamos el potro, abríamos y cerrábamos piernas y brazos, corríamos 50 metros. La autoridad del silbato marcaba el final de la clase, sin sermones ni moralinas, ya había tomado nota mental del rendimiento de cada cual. Aquellos invisibles apuntes y el recuerdo de unas pocas marcas deportivas servían para realizar una evaluación azarosa que carecía de referencias precisas. Era de agradecer que la gélida distancia entre nosotros no se agrandara aún más con la difusión de la propaganda ideológica del “movimiento” franquista.
En aquellos convulsos años tras la muerte del dictador, compartíamos con un colegio femenino el pabellón Ruiz de Alda de Pamplona. El grupo de chicas se movía como una sola unidad bajo las consignas de un militar retirado, bajito, tripudo, de porte envejecido y movimientos ágiles. Todo estaba organizado para que no nos cruzáramos y para que no nos confundiéramos; ellas identificadas con una camiseta blanca y una pantaloneta de fieltro azul, y nosotros con un pantalón corto rojo y una blanca camisola. Nunca hablamos con ellas, ni ellas con nosotros, nunca tuvimos ocasión de acercarnos a menos de un grito de distancia. Mi retina recuerda bien la ayuda mecánica que aquel hombre realizaba en las caderas de las jóvenes para facilitar la voltereta sobre el caballo gimnástico. En el sudoroso vestuario, las críticas y el desprecio de mis compañeros hacia el militar jubilado reflejaban la frustración de una relación que se nos negaba.
El devenir de los años quiso que compartiera el oficio con aquellos dos hombres, convertirme en uno de tantos profesionales que a punta de silbato orientan las vidas, antaño separadas y uniformadas, de los cachorros humanos. Lo que en otro tiempo era “gimnasia” comenzó a denominarse “educación física”. Con la ligereza que da la juventud, pensábamos que conseguiríamos cambiar las cosas, que la formación corporal iba a constituir una parte insustituible de la educación escolar. Pero… ¿Con qué herramientas íbamos a materializar el cambio? Si analizamos la formación universitaria que seguimos, afirmaremos que es gracias a un conocimiento más profundo del cuerpo humano y por el manejo de unas técnicas deportivas administradas de la forma más amena posible. Esto es bueno o malo para la coordinación, para el crecimiento, para la espalda, para el stress; como el médico que administra recetas, los profesionales de la motricidad gestionamos las actividades deportivas adecuadas para la población. La capacidad profesional se valora por el encanto personal y el vínculo que se establece entre los ejercicios propuestos y la salud del individuo. Impulsados con el empuje del cuerpo médico, se inicia una medición de las capacidades motrices de la población y se colocan en las manos de los profesores de educación física unas tablas con medidas de salto, resistencia, velocidad y su correspondiente percentil estadístico. Si un joven aguanta sujetándose a una barra 45 segundos sin que la barbilla se mueva se le asigna una nota: a más tiempo, mejor calificación. ¡Impecable! ¡Racional! Se arregló el problema de la evaluación: las tablas de medidas son la solución, podemos asignar una calificación normativa de gran precisión. Pero avanzamos todavía más allá. Como los cuerpos de los hombres y de las mujeres son diferentes, se pueden distinguir dos medidas, dos baremos distintos, uno para cada sexo. Lo bueno, normal, saludable, se extiende en el patio de la escuela, posibilitando que las diferencias entre hombres y mujeres no vean mermadas la posibilidad de la excelencia: un record para cada sexo siguiendo la lógica olímpica”.
Las cabezas se levantan y un murmullo envuelve la pregunta que marca el inicio del debate.- ¿Es esta educación física el motor de un cambio social que busca el equilibrio de poder entre hombres y mujeres? ¿Es esta la idea que tenemos de la coeducación? – espeta el docente.
Una buena estudiante, jugadora del equipo femenino del Atletic, no duda en tomar la palabra. – Creo que la historia que se cuenta en el texto es reflejo del avance que se ha producido en la sociedad vasca en los últimos años. Y es importante que los chicos y chicas hagan las clases juntos y que acepten las diferencias que existen entre ellos. Es bueno que el sistema escolar sea capaz de evaluar esas diferencias de género, si no las mujeres estamos siempre condenadas a un segundo plano.
- ¡Eso no se sostiene! – arranca Natxo, uno de esos muchachos que se despiertan exaltados.- Cuando yo iba al instituto había chicas que ni se esforzaban ni tenían ningún interés en educación física. Y con los baremos normalizados sacaban notas absolutamente inmerecidas, mientras que nosotros teníamos que esforzarnos mucho más para un logro menor.
El profesor que no quiere que la guerra de los sexos se reproduzca en su clase reorienta el debate: – ¿Y como creéis que podemos avanzar para superar estas contradicciones? Somos la única asignatura que hace eso en la escuela. ¿Cómo evitar el uso de la doble barra de medición en educación física?
- Podríamos cambiar las pruebas de evaluación. En vez de intentar medir la capacidad corporal… podríamos medir otras cosas- responde el muchacho.
- ¿Qué cosas podríamos medir?- interroga el profesor mirando a los jóvenes universitarios. No hay respuesta, no es tan fácil, y él lo sabe. – Pues…intentar medir la inteligencia motriz y no las capacidades corporales- concluye paciente el maestro.- Qué interés tienen medir lo que salta, lo que mide, lo que pesa un joven; concentrémonos en evaluar lo que aprende. La cuestión principal a resolver es el interés y la aplicación que esos conocimientos tienen en la vida cotidiana. Los juegos, los deportes o los ejercicios en educación física son cosas que se aprenden, como lo son los logaritmos o el teorema de Arquímedes. Un niño no sabe nadar y lo aprende en la escuela. Una niña no sabe patinar y lo aprende con ayuda de sus compañeros. Esa es la clave de la educación física: la elección de la tarea motriz a enseñar.
Los jóvenes están acostumbrados a reflexionar en estas clases, a cuestionar las respuestas. Saben que el profesor nunca da la respuesta completa, solo la punta del ovillo que les va a permitir deshacer el nudo. – Pero… la inteligencia motriz no soluciona inmediatamente el problema de la separación entre hombres y mujeres- afirma Natxo. – Yo soy bastante malo jugando al fútbol, y aunque Nekane juegue en el Atletic, lo tiene muy difícil para regatearme, para ganarme un balón, para rematar de cabeza. Estamos obligados a hacer dos ligas de fútbol: una para hombres y otra para mujeres si queremos que ellas jueguen.
- Es cierto lo que dices. Pero… ¿sabías que hasta hace poco existían en Estados Unidos dos ligas de béisbol: una para negros y otra para blancos, y que los defensores de los derechos civiles pelearon por la existencia de una única liga profesional sin discriminaciones de raza? ¿No somos los hombres y mujeres capaces de aliarnos para cambiar todo esto?
- Pero estamos igual que al principio con los baremos- responde Nekane.- Tener en cuenta la inteligencia motriz no cambia las capacidades motrices de los hombres y de las mujeres: ellos corren más, pesan más, son más altos, más rápidos. No podemos hacer nada cuando las chicas nos enfrentamos contra ellos. ¡Estamos condenadas a ser una comparsa en los deportes de los hombres si no separamos las ligas¡
- ¡Has dado en la diana! Los deportes de los hombres son creaciones culturales para la gloria de los hombres. ¿No podemos inventarnos otros juegos donde los hombres y las mujeres estemos más igualados y sea la capacidad individual, con independencia del sexo, la que discrimine al vencedor? ¿Creéis acaso que un chico es mejor conductor de coches que una chica? ¿Pensáis que la fuerza de los brazos o el nivel de testosterona les hacen mejores conductores que las mujeres?- El profesor escucha el ruido de las ideas renovadoras en el aire-. ¿Qué es, Nekane, lo que hace que un piloto de carreras sea mejor que otro?
- Su inteligencia motriz, su capacidad en la toma de decisiones- responde convencida recogiendo los papeles en su carpeta. La sirena marca el final de la clase y los alumnos vuelven a un mundo injusto sabiendo que la educación física es un arma de doble filo: puede reproducir el mundo o cambiarlo.
JOSEBA ETXEBESTE
joseba.etxebeste@ehu.es
UPV-EHU
|
A sample text widget
Etiam pulvinar consectetur dolor sed malesuada. Ut convallis
euismod dolor nec pretium. Nunc ut tristique massa.
Nam sodales mi vitae dolor ullamcorper et vulputate enim accumsan.
Morbi orci magna, tincidunt vitae molestie nec, molestie at mi. Nulla nulla lorem,
suscipit in posuere in, interdum non magna.
|
{"pipe_id":"4091c21f8c58a97f8effe4e05e91ad40","_btype":"list"}
|