Mañana, 10 de mayo, en Palacio Miramar de Donostia-San Sebastián, a las 18:30, el Parlamento vasco-Eusko Legebiltzarra, organiza en el marco del Foro para la igualdad 2010, una jornada con el título “Generando igualdad a través de los usos del tiempo”. Este evento puede ayudarnos a reflexionar sobre los diferentes usos del tiempo entre hombres y mujeres en nuestras sociedades y plantearnos interrogantes como porqué las políticas del tiempo han tenido tan poco protagonismo en la agenda política., por qué algo que afecta tan profundamente a la vida cotidiana de todos nosotros y nosotras ha requerido una atención tan escasa.
Para reflexionar sobre estos temas contaremos con la profesora Teresa Torns, que en un interesante artículo publicado hace un par de años (“Les politiques de temps a Europa”), junto con Vicent Borrás, Sara Moreno y Carolina Recio nos proponía un estado de la cuestión de las políticas públicas sobre este asunto.
Tomando como punto de partida la proposición de ley de iniciativa popular presentada por las mujeres del antiguo PCI en Italia el año 1990 hace repaso de tres aspectos importantes:
- Las regulaciones del ciclo de vida
- Las políticas del tiempo de trabajo, y
- Las políticas del tiempo y la ciudad
La necesidad de adecuar las políticas públicas a las diferentes fases por las que nuestras vidas transcurren acomodando trabajo productivo y reproductivo, en orden a conseguir una igualitaria distribución de los tiempos entre los géneros , es algo que debe estar presente de una manera transversal en las actuaciones de los poderes públicos.
Por otra parte el análisis y evaluación de las propuestas para la conciliación de la vida familiar y laboral, que tanto predicamento han tenido en estos últimos años es una tarea ineludible para poder superar el fracaso que han supuesto unas políticas que han dejado , una vez más, sobre las espaldas de las mujeres trabajadoras, la conciliación. Propuestas como las 35 horas en Francia (La “Ley Aubry”), la experiencia finesa del 6más6, o el “Work and Life Balance” del Reino Unido, han supuesto fracasos han ser llevadas a la práctica desde una óptica meramente productivista. al final la acumulación de las horas de trabajo en jornadas interminables para conseguir días libres no ha hecho sino incidir en los viejos vicios. las mujeres siguen haciéndose cargo del trabajo reproductivo.
Pero quizás los aspectos más interesantes vengan del tercer apartado: las políticas del tiempo y la ciudad. Actuaciones emblemáticas como las impulsadas en Módena en los años ochenta por quien fuera su alcaldesa, Alfonsina Rinaldi: modificación de los horarios de las guarderías municipales a fin de que las madres pudieran atender a sus quehaceres cotidianos, cambios en los horarios de los servicios municipales, etc. Y lo que fue más importante, la expansión de la experiencia de Módena al resto de Italia, cuando el Parlamento italiano aprobó el año 1990 una ley que otorgaba a los municipios competencias para regular los horarios de la ciudad.
Sin embargo estas experiencia, aún mejorando la calidad de vida de muchas mujeres, no incidía sobre el problema principal que es la descompensada organización social del tiempo, es decir no cuestionaban la organización del tiempo del trabajo remunerado, dominado por las relaciones de producción existentes. Estas medidas incidían en la organización del tiempo femenino, para que las mujeres pudiesen llegar a realizar el trabajo que culturalmente , la mentalidad dominante les tiene encomendado. Es cierto, que como ya señalaron los epígonos de la escuela de los annales, en sus estudios sobre las mentalidades colectivas, que los cambios en estas son lentos y laboriosos, pero la única forma de conseguir un cambio radical, de establecer un nuevo pacto social entre iguales pasa por el cambio radical en la asunción por parte de los hombres de los tiempos dedicados al trabajo reproductivo. Escupamos todos sobre Hegel, como decía Carla Lonzi, en sus escritos de Rivolta femminile, pero escupamos todos y todas, hombres y mujeres, para conseguir una igualdad que nos libere a todos y todas.
