Desde mediados de los años noventa, acorde con una directiva europea, una normativa obliga en España a informar a los consumidores sobre la eficiencia energética de los diferentes electrodomésticos. La “etiqueta verde” informativa es común en aparatos de gran consumo, como frigoríficos, lavadoras, secadoras o lavavajillas. También en las lámparas de bajo consumo y en los fluorescentes. Este etiquetado es fundamental porque indica a los usuarios cuál es el consumo del aparato y posibilita escoger entre diferentes electrodomésticos a partir de este dato.
A partir del 30 de noviembre de este año, los fabricantes deben añadir una nueva etiqueta energética a los televisores que comercialicen en la Unión Europea. Algunos, como Sharp, ya han empezado a hacerlo. Esta etiqueta deberá proporcionar a los consumidores una información adicional detallada sobre el gasto energético del televisor. Además, de igual modo que en los electrodomésticos, la clasificación energética está basada en un estándar de medición común, lo que posibilita que los consumidores puedan comparar entre varias marcas.
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